MEJORA TU AUTOESTIMA PARA SER FELIZ


Todos deseamos ser felices y para lograrlo con frecuencia buscamos fuera lo que en realidad está dentro. Para ser felices necesitamos tener cubiertas las necesidades básicas de vivienda, alimentación y ropa, pero una vez cubiertas esas necesidades básicas tener más o mejor no mejora significativamente la felicidad.


Sentirnos bien con nosotros mismos es lo que nos hará más felices. La autoestima no tiene que ver con ser los mejores sino con amarnos y aceptarnos como somos, responsabilizándonos de continuar autoeducándonos para pulir nuestros defectos y desarrollar nuestras capacidades. 
El Psicoterapeuta Nathaniel Branden ha publicado muchos libros sobre el tema, el habla de los seis pilares básicos de la autoestima pero yo  a sus seis pilares le añado el primero de todos el amor a uno mismo.


1.       Amor incondicional hacia uno mismo
La primera calve para gozar de buena autoestima es el amor a uno mismo, amor sin juicios sobre si somos buenos o malos, si tenemos muchas capacidades o pocas. El mejor ejemplo es al amor que en general se siente por los hijos, no los amamos porque sean inteligentes, guapos, cariñosos, creativos o sociables , los amamos porque son nuestros hijos, los aceptamos como son, los educamos para que sean buenas personas en general y si necesitan ayuda en algún aspecto por ejemplo académico buscamos soluciones para que mejoren. Pues asi es como deberíamos tratarnos a nosotros mismos.

2.       Aceptarse a sí mismo.
Es imposible que logremos amarnos si no nos aceptamos completamente, con nuestras virtudes y defectos. Las personas que no se aceptan, viven saboteando sus relaciones y logros profesionales porque creen que no merecen tener amor ni éxito. Sin embargo, cuando nos aceptamos logramos reconciliarnos con nosotros mismos y también reconciliarnos con los errores del pasado. La aceptación es clave para reforzar la autoestima. Obviamente, la aceptación no implica que no estemos dispuestos a mejorar sino que comprendemos nuestros límites y, aún así, somos felices porque nos centramos en nuestros logros y fortalezas.

3.       Autorresponsabilidad.
Significa que comprendemos y aceptamos que somos responsables de nuestros comportamientos  y decisiones, así como de nuestros deseos, valores y creencias; lo cual también implica que somos responsables de nuestra felicidad. Esta actitud nos permite dejar de culpar a los demás, tomar las riendas de la vida y concentrarnos, finalmente, en lograr nuestras metas. No obstante, eso no implica que seamos responsables de todo lo que sucede, también somos conscientes de que existen situaciones que se escapan de nuestro control.

4.       Autoafirmación.
 Implica respetar nuestras necesidades, valores y sueños, buscando alternativas de comportamientos que sean congruentes con lo que pensamos, sentimos y deseamos. Significa que nos tratamos con respeto y que nos mostramos tal cual somos porque no sentimos la necesidad de cambiar tan solo para agradar a los demás por miedo a su rechazo.

5.       Vivir conscientemente.
Supone enfrentar la vida asumiendo una actitud proactiva, es no limitarse a resolver los problemas, sino salir a su encuentro. Se trata de aceptar los errores, corregirlos y aprender de ellos. Vivir conscientemente implica ser reflexivos y conocernos profundamente, sabiendo por qué tomamos unas decisiones en vez de otras. Significa reconocer nuestras debilidades, pero también nuestros valores.

6.       Vivir con propósito.
 Comprendemos que nuestra felicidad y decisiones no están a merced del azar o de otras personas sino que dependen de nosotros mismos. También implica ser capaz de identificar y poner en práctica todas las acciones imprescindibles para tomar las riendas de nuestro destino. Vivir con propósito es utilizar nuestras aptitudes para lograr algo que realmente nos apasiona y satisface.

7.       Integridad personal.
Es la integración de creencias, valores e ideales con nuestro modo de actuar. Implica comportarnos según lo que creemos, siendo congruentes con nuestras ideas y forma de ver el mundo. Cuando no seguimos nuestras convicciones y nos contradecimos, nos venimos abajo y la autoestima termina quebrándose.